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La piratería audiovisual

Por   /  14 Julio, 2014  /  No hay Comentarios

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renneCuando se trata de no jugar limpio y amenazar la supervivencia de un arte o de una industria, existen pocas vías tan dañinas y difíciles de combatir como la piratería, que como todo, consigue no solo defensores y además con justificaciones muy cercanas a lógica.

Estas malas artes tienen una alta tasa de rentabilidad, pues se invierte en unos cuantos equipos muy abundantes en el mercado, mantener un stock de DVDS, lanzar unos vendedores a la calle y sentarse a esperar las ganancias que recaudan estos modernos bucaneros y filibusteros.

Ahora bien, esta es la parte mas sonrosada de la historia, y hasta parece intrascendente si no involucrara millones de pesos que van a parar a los bolsillos de estos hijos putativos de Francis Drake.

En Quisqueya la bella con un mercado bastante pequeño y por lo tanto más vulnerable urge afilar mecanismos para impedir que este monstruo de siete cabezas deje de perjudicar a nuestras producciones.

Las alianzas siempre aportan cosas positivas, las autoridades nacionales todas, desde las judiciales, policiales, derechos de autor, la DG cine, etc, etc, y otras tienen que seguir haciendo esfuerzos en conjuntos con las casas productoras, los gremios técnicos, las distribuidoras y lograr, si no acabar con el pirateo, por lo menos disminuirlo significativamente.

Hasta este momento las campañas para sensibilizar al ciudadano acerca del daño que produce comprarle una sola película a un pirata, son muy tímidas, solo se ven en las salas cinematográficas y en contados lugares, muy restringidos, por lo que en realidad esto no le llega a los sectores populares, que son los consumidores en masa de estos productos cinematográficos.

Lo que si tengo es la curiosidad y es porque en los sectores de clase media alta hacia arriba se consume en ciertas cantidades estas películas pirateadas, aunque no pueda alegarse de ninguna forma, de carecer de los recursos para comprarlas de manera legal, alquilarlas o suscribirse a un servicio como netflix u otras.

Estamos ante personas que tienen una conciencia de lo que están haciendo que acuden a un cierto grado de pereza moral o ética para justificar apropiarse de estas imágenes sin el pago correspondiente de acuerdo a su valor.

Mucho peor queda gente de la industria del cine, de la comunicación o colegas que se niegan a ver las películas de este o aquel director dominicano, diciendo que no van a pagar para verla, aunque mas temprano que tarde, si cae en sus manos el Dvd de un pirata cualquiera cambia de parecer.

La reflexión es obligatoria para que se piense la probabilidad del daño que se causa, pues podría troncharle la carrera a un director o productor, cuya película fracase por la acción de la piratería.

Pensemos que estamos ante unos sujetos que están obteniendo ganancia del trabajo ajeno, que están saboteando el esfuerzo el esfuerzo creativo y los sueños de un equipo que ha trabajado muy duro para realizar una película en la cual se ríe, se llora o ambas cosas a la vez.

Las estrategias mercadológicas tienen que afinar la puntería quitándole argumentos a quienes pregonan los precios de las entradas, los Dvds o los alquileres, comparándolos con otros gastos de diversión, muchos más caros y menos divertidos.

Una campaña es exitosa en alejar al espectador de las copias piratas cuando involucra, razonando al posible consumidor de las bondades que tiene disfrutar legalmente de un material bien presentado y de excelente calidad de reproducción.

Aquellos viejos anuncios apelando al complejo de culpa, a las amenazas de encarcelar a quienes visionen unos horrendos videos de pésima calidad, no tienen razón de ser porque no asustan a nadie.

Si nos ponemos a pensar, uno de los peores daños que hace este robo del esfuerzo artístico en nuestro país, es alejar la inversión de extranjera en el sector, pues existe una propaganda que circula por lo bajo, acusándonos de ser muy blandos en la persecución de este delito de lesa economía.

El director y productor, Ángel Muñiz, tuvo la genial idea de las versiones económicas teniendo un gran éxito al recuperar inversión en un campo, en ventas de Dvds, donde se habían lanzado tantos ejemplares, desde ese momento otros han seguido esa senda con muy buenas ganancias.

Otro director que nos aporta ideas de venta y distribución a gran escala, en todos los rincones del país es René Fortunato que coloca sus documentales históricos en las principales cadenas comerciales, farmacias, plazas y librerías; tenemos muchos mas ejemplos de otros productores que se han aliado a marcas alimenticias para llegar a los espectadores y como se ve, no carecemos de ideas ni iniciativas creativas.

Larga e inacabable es la lucha contra la piratería que amenaza con desangrar nuestra industria cinematográfica, y como se ha visto no es asunto de un solo sector ni es cosa de andar asustando a nadie, solo desmontar los argumentos falaces en que esta sustentada esta actividad delictuosa lo que requiere de unidad, creatividad y razonamientos.

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