Cargando...
Tu estas aquí:  Portada  >  Artículo  >  Artículo

La tragedia desnudó la realidad

Por   /  17 Octubre, 2014  /  No hay Comentarios

    Imprimir       Email

hospitalEste problema, el descalabro del sistema de salud dominicano, no se resuelve sólo con el cambio de funcionarios. Sería ingenuo pensar que la fiebre está en la sábana….

Tuvo que pasar la tragedia del Hospital Robert Reid Cabral para darnos cuenta que el sistema de salud en nuestro país es excluyente.

Fue necesario el grito de once niños, que aunque se durmieron para siempre les quedó el llanto para despertarnos de la indiferencia frente al dolor de los que sufren.

La muerte de once niños en un intervalo de horas debería llenarnos de espanto y vergüenza, igual que cuando observamos las escenas de horror que presentan los medios sobre lo acontecido en países que viven el triste tormento de la guerra.

Es que nuestros hospitales son muros de lamentaciones. Allí los pacientes muestran con toda desnudez el abandono, dolor, llanto, angustias y sufrimientos, convirtiendo su desgracia en grito permanente que denuncia las injusticias sociales que hace de ellos despojos humanos.

Y pensar que hace meses y años que venimos escuchando constantes denuncias acerca de las precariedades y calamidades en que se desenvuelven los centros de salud, muy precisamente del Hospital Robert Reid Cabral, en donde muchas veces hace falta hasta lo elemental para mantener la vida.

Y pensar que sólo conocemos parte de esa realidad enferma que llena salas y pa­sillos de hombres, mujeres y niños buscando mejorar dolencias en hospitales perdidos de pueblos olvidados.

Este problema, el descalabro del sistema de salud dominicano, no se resuelve sólo con el cambio de funcionarios. Sería ingenuo pensar que la fiebre está en la sábana, sino que es la manifestación y alerta de un cuerpo humano que se destruye lentamente a causa de la enfermedad, muchas veces provocada por la falta de alimentación y la ausencia de una medicina preventiva.

Para terminar con este drama humano, se hace urgente una mayor inversión en el sector salud. Los hospitales no pueden continuar siendo almacenes de enfermos. ¿A dónde hemos puesto la dignidad de nuestra gente?

Ojalá que el dinero malgastado en clientelismo político, que sólo sirve para perpe­tuar la miseria y la enajenación de miles de dominicanos se invierta en restaurar los servicios básicos que debe ofrecer el Estado a los ciudadanos/as que habitamos esta patria, digna de un mejor futuro.

Que la muerte de los once niños del Robert Reid Cabral nos haga más sensibles frente al dolor ajeno, y nos comprometa a construir una nueva sociedad en donde no ronde la muerte cuando apenas comienza a nacer la vida.

Editorial del semanario Camino

    Imprimir       Email

Puede que te guste también...

Las diez grandes amenazas del medio ambiente

Leer Más →
A %d blogueros les gusta esto: