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La construcción del guión: Syd Field

Por   /  30 Mayo, 2015  /  No hay Comentarios

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foto Syd FieldSin el soporte estructural del esqueleto óseo, el cuerpo humano no podría sostenerse de pie y menos aun realizar ningún tipo de esfuerzo o ejercicio, por más mínimo que fuese.

En el principio fue la palabra, axioma fundamental para la literatura, el teatro, las canciones y para ese recién llegado que era el cine; con una mudez llena de gestos y de intertítulos, buscando comunicarse con estos balbuceos -cual infante en acelerado crecimiento-, con los primeros asistentes a las salas de cine.

Plasmar en papel los sueños para mas tarde convertirlos en luces y sombras, adicionando los sonidos articulados por nuestras bocas e imaginados por las sensibilidades con el filtro de cerebro analítico, es un ejercicio imprescindible en el séptimo arte.

Las ideas que surgen en la imaginación vuelan atadas de significados que apresamos en letras impresas para ser liberadas mas tarde transformadas en luminosidades parlantes.

El guión se constituye en la base, en ese concepto iniciador de resonancias bíblicas de donde todo parte y todo termina, el Alfa y el Omega de la industria del cine.

El conocimiento que adquirió en su dilatado ejercicio profesional, convirtió a Syd Field en un maestro de la enseñanza en materia de guiones eficaces que se conviertan en películas y no tirados al zafacón, despreciados por productores sin mucho tiempo que desperdiciar. Field escribió tres libros fundamentales que son: El Libro del Guión, El Manual del Guionista y Prácticas con 4 Guiones.

A partir de su definición de que un guión no es mas que una historia contada en imágenes, el autor explica los pasos a seguir desde el nacimiento de la idea hasta la feliz ocasión de la venta de ese texto a un productor, antesala de su filmación y exhibición.

Field se apoya en el paradigma, esa vieja formula dramatúrgica de simple enunciado pero de no de tan fácil ejecución. En este modelo toda obra consta de tres pasos: un principio, un medio y un final, en donde el principio es el planteamiento, el medio es la confrontación y el final es la resolución.

¿La sencillez de la formula garantiza un éxito automático? Pues no. Porque donde se necesita el concurso del ingenio humano las cosas no se dan de manera tan lineal, pues el arte produce lo bueno, lo malo y lo mediocre, es decir, que en los campos donde crece los frutos de la creatividad nada se da por seguro.

Sabiendo que unos de los estándares para escribir guiones son 120 paginas, el planteamiento, principio o primer acto abarca de la página 1 a la 30, donde usted debe dar a conocer quién es el personaje principal, que trata la historia y cual es la situación.

En el segundo acto o confrontación, que va desde la página 30 a la 90, se desarrolla el conflicto, que es la esencia de cualquier drama, pues ya sabemos lo que quiere el personaje y los obstáculos que no le permiten satisfacer su necesidad.

La resolución se da en el tercer acto, y se desenvuelve entre las páginas 90 a 120. Al final averiguamos que le pasa al personaje principal, si triunfa o fracasa, si vive o muere. Los finales definidos refuerzan la historia que cuenta el filme, mientras que los ambiguos decepcionan al espectador.

A lo largo de esas 120 páginas tenemos dos puntos de giro o nudos en la trama. El primero se da entre la 25 y 27, el segundo de la 85 a la 90, sin estas sacudidas en la estructura seguro que vamos a dormir al publico.

Field nos recuerda en estos tres libros como desarrollar personajes y escenas, la adaptación de novelas u otros textos, la construcción de diálogos, y cómo vender o mercadear tu guión, pues de nada vale tener un gran libreto si nadie sabe de el.

El Libro del Guión te introduce de cabeza en los fundamentos de la escritura de guiones. El Manual del Guionista plantea una serie de ejercicios e instrucciones muy precisas y de manera escalonada, mientras que Practicas Con 4 Guiones analiza los guiones de Thelma and Louise (1991), Terminator 2 (1991), El Silencio de los Corderos (1991), y Bailando con Lobos (1990). Y de como el impacto de la tecnología puede ayudar al escritor a encontrar la forma de contar una historia en imágenes.

La maestría de Field no vino de una iluminación tipo Buda o de un chispazo en el cerebro, sino de la lectura de miles de guiones, y esto es literal, un proceso que lo condujo a involucrarse en la parte educativa con seminarios, conferencias, finalizando con la escritura de estos libros, su legado para nosotros, pues falleció en noviembre del 2013.

En estos momentos en los cuales los guionistas no son valorados como debería de ser -cosa que no me extraña para nada pues la historia de los escribidores de historias ha sido un largo batallar-, los libros de Syd Field son un recordatorio a los guionistas para que se armen de todos los elementos disponibles que les puedan ser útiles en la estrategia de colocar sus textos en la industria de las imágenes en movimiento.

Estos tres libros son un punto de partida llenos de sugerencias para jóvenes guionistas y profesionales de largo ejercicio, pues siempre es necesario volver a las fuentes para refrescar conocimientos o para dar los primeros pasos en esta complicada carrera.

El guión, “Tablas de la Ley” para el director, es el esqueleto que sostiene ese edificio llamado película, y su autor, un chamán conocedor de todas las historias llenas de luces y sombras. Syd Field es uno de esos grandes sabios, luz y guía de estos constructores de sueños.

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  • Publicado: 4 años 30 Mayo, 2015
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  • Ultima Modificación: Mayo 30, 2015 @ 4:45 pm
  • Categorias: Cine

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