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ONU: Algunos países ignoran casos de abusos de cascos azules

Por   /  19 Agosto, 2015  /  No hay Comentarios

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Cascos azulesAP. La niña de 12 años dijo que la había violado un soldado extranjero, uno de los muchos enviados a la República Centroafricana para calmar la violencia religiosa. Así que el comandante del ejército la llevó ante una docena de los soldados y preguntó: “¿Puedes identificarlo?”.

No pudo. Y con eso terminó la investigación de violación.

Una nueva campaña contra lo que el secretario general de Naciones Unidas describe como el “cáncer” de los delitos sexuales de las fuerzas de paz tiene un problema preocupante: la falta de interés de algunos países en procesar a sus soldados que sirven en misiones de Naciones Unidas, a pesar de que la responsabilidad es sólo suya.

En ocasiones, señalan la ONU y expertos que siguen el tema, no se hace ningún esfuerzo.

“Por supuesto, la niña estaba aterrorizada”, explicó Françoise Bouche-Saulnier, directora legal de Médicos Sin Fronteras, que describió el incidente y dijo que no era un caso aislado. La niña no acusaba a un miembro de las fuerzas de la ONU por la agresión —en el país había varios contingentes de tropas de paz_, pero sí lo hicieron otros cuatro menores que fueron atendidos por MSF en la capital del país, Bangui.

El caso más reciente se conoció la semana pasada cuando Amnistía Internacional acusó a un policía de la ONU, que formaba parte de un grupo de Ruanda y Camerún, de violar a una niña musulmana de 12 años.

Harto de una serie de acusaciones similares, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, despidió al responsable de la misión de paz, algo sin precedentes. También anunció medidas para presionar a los Estados miembros para que deslinden responsabilidades, incluyendo la suspensión de pagos a los países por soldados con acusaciones creíbles de mal comportamiento.

La misión de Naciones Unidas en el Congo tuiteó el lunes una serie de advertencias, incluida una imagen de una niña en una cama junto a un uniforme de las fuerzas de paz, con las palabras “¡No al sexo con niños!”. El tuit se borró más tarde.

Naciones Unidas no tiene un ejército fijo que vigile algunas de las zonas más vulnerables del mundo. Depende de 105.000 soldados y policías que aportan sobre todo países en desarrollo de África y el sur de Asia, y que aprecian los algo más de 1.000 dólares mensuales por persona que reciben a cambio.

“Demasiados incidentes pasan sin ser denunciados”, dijo Ban la semana pasada en una reunión del Consejo de Seguridad. “Se procesan demasiados pocos casos… No exigir responsabilidades penales por crímenes sexuales equivale a impunidad”.

La ONU define los abusos sexuales como “intrusión física realizada o amenazada de naturaleza sexual” y prohíbe “intercambio de dinero, empleo, bienes o servicios por sexo”.

En un comunicado emitido el martes, el Consejo de Seguridad de la ONU dijo que comparte la indignación de Ban y señaló que los países tienen “responsabilidad elemental” para investigar y procesar a sus tropas.

Hacer que los Estados miembros investiguen los casos ha sido un desafío.

La oficina de supervisión interna de la ONU informó este verano de que varios países no han indicado si piensan investigar acusaciones de delitos sexuales de sus tropas, a pesar de que se supone que deben decirlo en 10 días. En la lista están Ruanda, Camerún, Ecuador, Gambia, Guinea-Bissau, Malí, Vanuatu, Zambia, Guinea y Uganda.

Aunque más países han hecho esfuerzos por investigar, “los estándares aplicados variaban ampliamente, y algunos son considerados como muy pobres”, indicó el informe. En opinión de altos cargos de las misiones de paz, varias investigaciones eran poco fiables y tenían una “poderosa motivación para exonerar a su personal”.

En un ejemplo poco habitual de acusaciones directas, el informe enumera los 31 países con soldados que enfrentan acusaciones relevantes de delitos sexuales entre 2010 y 2013. Sudáfrica tenía nueve acusaciones, seguida por ocho de Uruguay y siete de Nigeria. Una acusación puede ir dirigida contra varias personas y el público no tiene forma de saber cuántas personas están acusadas.

Incluso cuando las acusaciones se corroboran, a menudo no se toman medidas. En 2013, el año más reciente para el que hay datos disponibles, los países sancionaron a sus soldados o policías en torno a la mitad de las veces. De los 16 casos, la ONU repatrió a gente en 12. Después, los países encarcelaron a ciudadanos en cinco casos, los absolvieron en dos y degradaron o suspendieron en dos casos, según la información hasta el final del año.

En dos casos de acusaciones creíbles de abuso sexual a menores, que incluían el abuso de media docena de niños en Haití por parte de varios policías de la ONU, los acusados fueron enviados a casa pero no se indicó ningún castigo. Los datos no incluían los países a los que pertenecían.

En la República Centroafricana, se ha recibido una docena de acusaciones de delitos sexuales desde que se estableció la misión ahí en abril de 2014, dijo la oficina de pacificación en Nueva York. Continúan las investigaciones en nueve casos.

La ONU dice no tener forma de evaluar por malas prácticas anteriores a las más de 200.000 personas que rotan en misiones de paz de seis meses cada año. El Sistema de Registro de Infracciones se limita a algunos oficiales y personal civil. La organización está desarrollando un sistema para filtrar a policías y tropas por incidentes pasados, señaló Ban este año en un informe.

La ONU, falta de recursos y con un número récord de tropas de paz desplegadas, ha evitado hacer públicos los países con personal acusado de malas prácticas a fin de no irritar a los Estados miembros, hasta ahora. Ban anunció el jueves su intención de hacerlo en el futuro.

Cuando los países no tomen medidas tras las acusaciones “creo que es extremadamente importante que se sepa”, afirmó la embajadora de Estados Unidos ante la ONU Samantha Power.

Bouchet-Saulnier, la directora legal de MSF, dijo apreciar la presión de la ONU para que los responsables rindan cuentas, pero pidió más agilidad. “Las víctimas están tan desesperadas y abandonadas que no es fácil mantenerlas interesadas, ni siquiera vivas” para seguir adelante con sus casos, señaló.

El reporte de Ban emitido a inicios de este año indicaba que algunos países aún no estaban motivados para cambiar.

A pesar de que Estados miembros están ahora prometiendo proporcionar al jefe de la ONU actualizaciones regulares sobre casos de mala conducta, “algunos no responden para nada”.

Por Cara Anna, Associated Press

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