Cargando...
Tu estas aquí:  Portada  >  Cine  >  Artículo

Videoclip y Cine : Una relacion simbiótica

Por   /  25 Enero, 2016  /  No hay Comentarios

    Imprimir       Email

michael-jackson-thriller-2-600x343La acusación de “hijo bastardo” suele a veces hacerse alegremente en los universos artísticos, y dirigirse a aquellos productos u obras que presentan la dificultad de originarse en los entrecruzamientos, a veces muy comunes, de varias disciplinas. Lo cual representa una incomodidad de ciertos críticos, fruto de la pereza para salirse de los lugares comunes.

Lo usual es atenerse a unas reglas estandarizadas que den como resultado obras que no presenten dificultades para ser encasilladas y facilitar su rápida circulación en el mercado. La venta de estos productos en serie no ha variado a lo largo de la historia, y aunque se insista en llamarle arte, no es más que un sucedáneo.

En este ciclo de confusiones y engaños, se le atribuye de manera muy perversa también, la etiqueta de arte comercial a lo que tenga un éxito de ventas, sin entrar al fondo de la validez de su mensaje o la corrección de su empaque estético. Por el contrario, aquello que no se vende o no llega a las grandes audiencias adquiere una fama de trascendente y original, revelando ese “síndrome de Van Gogh” padecido por los hípsters.

El videoclip sufre el estigma doble de verse como un vehículo para la venta del disco o como mera ilustración sin ningún interés artístico. Salvo raras excepciones, no se le reconocen méritos propios. Justo es señalar que tampoco el grueso de los realizadores de estos videos hacen un esfuerzo serio para desmentir la fama obtenida de transcriptores visuales sin ninguna imaginación.

Desde el principio de su historia los videos musicales no escapan a la polémica, pues mientras algunos le atribuyen a MTV su paternidad cuando en 1981 lanzó al aire Video killed de Radio Stars del grupo The Buggles, otros se lo atribuyen a Elvis Presley con Jailhouse Rock, Bohemian Rapsody (1975) de Queen e incluso los Beatles con Penny Lane y Strawberry Fields Forever entran a la tómbola de atribuírseles ser los primeros.

Desde el 1956 Hollywood se mete de lleno a producir películas cuyo epicentro es la música como Rock Around the clock, Dont Knock the Rock, y aquellos basados o hechos para Elvis Presley. Pero no se les puede atribuir conceptualmente la categoría de videoclips porque eran números musicales dentro de la película y no eran independientes de ella.

La definición de videoclips hecha por la Real Academia de la Lengua Española es clara: “El videoclip es un cortometraje, generalmente musical, de secuencias breves y formalmente inconexas, usado con frecuencia en publicidad”. Esta definición descarta, por lo tanto, cualquier video que no sea producido expresamente de manera independiente.

No podían faltar los latinoamericanos en la discusión, y desde este lado del mundo el primer videoclip se atribuye a Now (1965) del documentalista cubano Santiago Álvarez, quien le montó a la canción de Lena Horne imágenes que la convierten en un poderoso mensaje contra el racismo. Álvarez se apropió de fotos ajenas y trozos de noticieros, y mediante el montaje, elaboró este cortometraje musical.

Si nos atenemos a la definición de la Real Academia, así le podemos llamar al que nunca se le llamó videoclip sino cortometraje. Como tal participó y ganó en varios festivales de cine. Por eso muchos no lo incluyen en esta categoría a la que pertenece sin ninguna duda.

Lo diferente de Now, es que el cineasta dotó a un producto pensado para la diversión intrascendente, de un contenido político en una época de convulsiones sociales por la cuestión racial en los USA. Aun en nuestros días, los videoclips de contenido político y gran factura no abundan.

La segunda revolución después de la salida de MTV, fue Thriller, esta espectacular obra de John Landis, el director de la recordada Un Hombre Lobo Americano en Londres, An American Wherewolf in London (1981), y producida para la mayor gloria del cantante Michael Jackson, cambiando la forma y los presupuestos de los videoclips desde esa época hasta ahora.

Thriller se salió de todos los parámetros establecidos, tanto por su presupuesto de medio millón de dólares como por su duración de 13 minutos, más el uso masivo de efectos especiales y el inteligente maridaje de elementos cinematográficos y musicales. La historia de la transformación del chico educado (Michael Jackson), en hombre-lobo que aterroriza a su novia –Ola Ray-, se convirtió en objeto de culto y disparó las ventas del álbum musical.

Los componentes enriquecedores van desde la utilización del icono del terror Vincent Price, hasta la música incidental de Elmer Bernstein, y lo llevaron a escalar en las listas como uno de los videos más exitosos según los records Guinnes, y a ser incluido en el Registro Nacional de Cine de la Biblioteca del Congreso por ser “culturalmente, históricamente y estéticamente significativo”.

Para calificar para los Premios Oscar en la categoría de Corto fue proyectado en los cines con igual éxito, pero la Academia no lo nominó para competir en este apartado pese a sus indudables valores artísticos, lo cual no es de extrañar dado los quisquillosos que son estos en sus decisiones.

El director Alejandro Toledo se inspiró en la película Los Inmortales para dirigir el video Alma al Aire (2001), de la canción con el mismo título interpretada por Alejandro Sanz, donde un seductor inmortal sobrevive a sus aventuras pese a los intentos de los cornudos por terminar su existencia gozosa, pero no hay quien pueda con este pillo sentimental.

Toledo se auxilia de actores españoles de la talla de Gabino Diego, José Coronado, Miguel Bosé, Santiago Segura, y otros, para que interpreten al personaje principal a través de todas las épocas y pasar de los ambientes aristocráticos a los tugurios gansteriles en esta travesía musical.

Sanz y Toledo escogen este vehículo de lujo para montar su canción y acude al cine para darle ese toque de historia bien contada, ambientada, fotografiada, y más aún, actuada por unos distinguidos representantes del séptimo arte, e incluso uno de ellos, con la doble condición de actor y cantante, como lo es Miguel Bosé.

Se da el fenómeno, más o menos abundante pero no tan usual, de que el director proviene del mundo de la publicidad, y que del videoclip dio el salto a la dirección de largometrajes con la película Independencia. No será el primero ni el último en subir al altar de “la casa de los sueños”.

Los videoclips son historias cortas, fragmentadas, que sirven para difundir las canciones contadas por imágenes más o menos interesantes, de acuerdo al talento del director Esos eran los parámetros hasta hace cierto tiempo, pero hoy este es un género particular por derecho propio y con una estética expresiva de gran calado en ciertos casos.

La música, el video y el cine se cruzan por esos caminos de la vida audiovisual, produciendo obras que se inspiran en una canción, narran una historia, no por corta menos trascendente, y asumen una identidad que tiene mucho de las influencias de sus padres, pero con rasgos muy particulares.

    Imprimir       Email

Puede que te guste también...

Siete películas postuladas al Oscar que podrás ver en el Festival de Cine Fine Art

Leer Más →
A %d blogueros les gusta esto: