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El acento femenino en la cinematosfera dominicana

Por   /  19 Noviembre, 2016  /  No hay Comentarios

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La merenguera Miriam Cruz solía cantar un merengue que decía: “Ya que los hombres no pueden / que gobiernen las mujeres”, y parece que esto es lo que está pasando en los predios fílmicos criollos. La cantidad y calidad de la participación femenina es notable en tanto que su pro actividad aporta obras destacadas y visiones creativas de penetrante sensibilidad.

El tema es recurrente en mis planteamientos porque observo y palpo los productos que nos entregan y como se lo he señalado en muchas ocasiones a la documentalista Martha Checo o a la gestora cultural Henriette Wiese, el cine dominicano tiene rostro, cerebro y forma de mujer, pues el balance promedio de lo que hacen en cuanto a trascendencia discursiva supera al de sus pares masculinos.

Desde las premiaciones a la estructura organizativa, la dirección o la publicidad de los filmes, la presencia de la mujer permea con eficiencia los cimientos de un sector hecho a imagen y semejanza de los machos del viejo oeste con sus códigos y costumbres. Pero esas raíces femeninas fueron sembradas por figuras como la santiaguera María Steffani por allá por los lejanos 20.

Hace unos años, la presencia de las mujeres en el cine dominicano era escasa, salvo en algunas labores técnicas que no eran las más visibles, pero a partir de la promulgación de la ley de cine, la explosión y el impulso a la producción de películas ha alentado la participación hasta niveles nunca vistos.

Ya no son intervenciones aisladas como la de Steffani o de la poeta Delia Weber, que de acuerdo a la tesis de la investigadora Ylonka Nacidith Perdomo, sería la primera guionista dominicana por su participación en Las Emboscadas de Cupido (1924), obra del pionero Francisco Arturo Palau.

Mujeres al poder

El organismo rector de la cinematografía dominicana, la Dirección General de Cine, DGCINE, está manejado por Yvette Marichal. Bajo su timón le ha tocado la época más productiva en números redondos de toda nuestra corta historia, merced a los incentivos de una ley que buscaba precisamente servir como plataforma de despegue en los términos artísticos y financieros.

Otra joven distinguida es Fiora Cruz, directora de la Cinemateca Dominicana, en donde ha hecho una encomiable labor de difusión del cine dominicano y universal, uno de los ejes fundamentales de esta institución. En la parte formativa, el espacio de la Cinemateca ha servido de soporte para la ejecución de cursos, talleres y seminarios, obedeciendo el mandato de la ley que se orienta a fortalecer el personal técnico y creativo.

Caribbean Cinemas en nuestro país cuenta con Zumaya Cordero en la dirección general de esta empresa, además de dirigir el Festival de Cine Fine Arts, convirtiéndola en una de las figuras más influyentes de la industria cinematográfica dominicana. Zumaya es un ejemplo del crecimiento de la participación femenina en el negocio.

La parte académica cuenta con nuevas escuelas que hacen honor al dicho de Mao Zedong: “Que se abran cien flores y compitan cien escuelas de pensamiento”. A consecuencia del crecimiento, la Pontificia Universidad Madre y Maestra (PUCMM) abre la carrera de Comunicación Audiovisual y Artes Cinematográficas dirigida por Elvira Lora quien cuenta con una larga militancia en el apoyo de la difusión y formación en cine.

Tanya Valette emprende la dirección de la Escuela de Cine en la Escuela de Diseño de Altos de Chavón, avalada por su vasta experiencia académica y profesional. Tanya ha sido consultora de DGCINE, es guionista y fue directora de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba, la renombrada EICTV, en donde dejó un gran legado formativo. En nuestro país estará acompañada de un equipo profesoral con gente como la directora Laura Amelia Guzmán.

Todas estas figuras se dedican a dirigir instituciones y a formar futuros profesionales, ejerciendo una labor que deja huellas en el sector. Se puede disentir de sus opiniones o ejecutorias, pero solo el juicio de la historia puede absorberlas, condenarlas o elevarlas a los lugares más altos.

Creadoras y organizadoras

Sea en el desempeño como directora de la muestra de cine, de cinéfila impenitente o de ex directora de la Cinemateca Dominicana, la entrega e idoneidad de Lidia Bastos está fuera de toda duda. Así mismo se destacan otras directoras de festivales como Katherine Bautista del Festival de Cortos Libélula Dorada y Natasha Despotovic de la Muestra de Cine Medioambiental Dominicano.

Como productora de películas como Tubérculo Gourmet, Tubérculo Presidente o Dólares de Arena, la santiaguera Desireé Reyes puede presumir de haber recorrido una diversidad de géneros y caminos estilísticos haciendo del éxito profesional una rutina asentada en el rigor de su trabajo. Que se le convoque como jurado a diversos festivales proviene de ese ejercicio profesional y de una militancia cinéfila de toda la vida.

El oficio de dirigir una película no es fácil ni aquí ni en ningún sitio pero figuras como Laura Amelia Guzmán con Jean Gentil o Dólares de Arena y Leticia Tonos con La Hija Natural o Cristo Rey, demuestran que estas mujeres están dotadas de grandes sensibilidades, don de mando y una resistencia a todos los problemas para superar satisfactoriamente las pruebas fílmicas.

La nueva camada de directoras no se queda atrás con Virginia Sánchez Navarro y su Bestia de Cardo, Natalia Cabral con Tu y Yo, y El Sitio de los Sitios de Johanne Gómez Terrero directora de Caribbean Fantasy o Suzette Lizardo Reyes con su largo Verdad o Reto, en las que ellas han demostrado, al margen de los resultados, pericia y talento directoral a la hora de producir obras que comuniquen y entretengan.

Si las directoras de largos y documentales destacan, tenemos que erigirles un monumento a las que se fajan con los cortometrajes, pues realizadoras como Giselly Montilla, Soraya Mateo, Violeta Lockhart o María Victoria Hernández, entre otras, nos han entregado obras de un alto nivel artístico que igualan y muchas veces superan a sus colegas de los metrajes más prolongados.

Dentro del área de los cortos no podemos dejar de mencionar la 4ta. versión de Amucine Short Film Competition -Cine con perspectiva de mujer-, de la Asociación de Mujeres del Cine que tiene como presidenta a la emprendedora Julissa Rumaldo Natera. La ganadora fue Inti Maite Santana Rodríguez de apenas 15 años, con su opera prima Yo Creo en Manuel. Y una vez más se destacan las mujeres de AMUCINE con los nuevos Premios Iris, donde premian las mejores películas de cada año.

Demostrado está entonces que en la industria cinematográfica dominicana tienen una fuerte presencia y esencia las mujeres en todos los apartados que las hacen protagonistas y les otorgan un lugar en la historia de este arte en nuestro país. Ese protagonismo femenino en nuestro cine no se debe a privilegios ni a cuotas o leyes, sino al esfuerzo persistente de estas amazonas del séptimo arte.

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  • Publicado: 2 años 19 Noviembre, 2016
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  • Ultima Modificación: Noviembre 24, 2016 @ 2:24 pm
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