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Cortos y teléfonos inteligentes; Un maridaje de película.

Por   /  24 Marzo, 2017  /  No hay Comentarios

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La tecnología camina a pasos veloces, transformando la forma de ver, de hacer y de disfrutar el cine como lo conocemos desde sus inicios. Así lo expresaba de modo nostálgico Martin Scorsese, representante de las corrientes tradicionalistas en este centenario arte.  

Una posición más extrema es la de Quentin Tarantino, quien se niega a filmar en digital o ni siquiera ve cine en Netflix, y quien junto a Scorsese, pertenece al grupo de cineastas que aun filma en celuloide. Tarantino es una rata de videoclubes, en donde se educó cinematográficamente, además de las tradicionales salas de barrio. De ahí son las fuentes nutricias de la violencia, la música y el lenguaje de sus filmes.   

Con todo el respeto que se merecen esas grandes figuras -ganado con el aporte de obras fundamentales en este arte-, para todo aquel que se precie de militar en la cinefilia, esas opiniones no influirán para detener el proceso tecnológico de cambios. Se continuará haciendo cine de diferentes maneras y con diferentes instrumentos, tal y como sucedió con el paso del mudo al sonoro, para solo citar un caso.

Tangerine es una película que fue rodada usando IPhone 5S y el App Filmic Pro que controla la saturación de color, el enfoque y la apertura. Este osado experimento de Sean Baker fue exhibido en los cines, premiado en el Festival de Sundance y distribuido de manera comercial. En el plano local hemos tenido el ejemplo de Saneamiento, el multipremiado corto de María Victoria Hernández 

Las  competencias y festivales dominicanos comienzan a aceptar y exhibir cortos realizados con celulares inteligentes incorporando a los usuarios de estos aparatos en todas las vertientes creativas. El Festival  de Cine del Colegio Loyola, La Semana Más Corta de la PCMM y el Festival de Cine Global, en conjunto con la Vicepresidencia de la Republica, son algunos de los espacios de participación de estos trabajos. 

EDUCANDO EN AUDIOVISUALES

Hemos sostenido la tesis de una introducción formal de la educación cinematográfica en las escuelas y por eso nos alegra sobremanera la noticia de su implementación por parte del ministerio de educación, MINERD, en las aulas dominicanas. Educar audiovisualmente es crear las bases para el surgimiento de nuevos cineastas y de espectadores más exigentes.     

En esta linea la Vicepresidencia de la República quien lanzó un concurso de cortos realizados con celulares en sus Centros Tecnológicos Comunitarios, CTC, bajo la iniciativa del cineasta Ariel Vargas quien buscaba sacar más provecho de otra iniciativa suya: el cine comunitario. Junto a las realizadoras María Victoria Hernández y Gisely Montilla, servimos de jurado en ese certamen.

Lo  interesante de este proyecto es acercar a estos jóvenes de lugares distantes en la geografía nacional, al cine. Ligando los aspectos educativos y los valores se les empodera de las herramientas necesarias y se les convierte en sujetos creadores de contenidos expresivos. Estos estudiantes de escasos recursos son formados en aspectos técnicos básicos para igualarlos a otros con más acceso a todo tipo de recursos. 

Que una jovencita con un celular en un paraje tan distante como Arroyo Cano en San Juan de la Maguana, lograra realizar un corto como Mariposas, es sorprendente. Nathaly Rosario Luciano obtuvo el Primer Lugar Nacional narrando con mucha sensibilidad y claridad expresiva los últimos momentos de las hermanas Mirabal, y digo sensibilidad, porque Rosario Luciano nos atrapa con sus imágenes.

En Parkour, Cristian Morillo del Centro Tecnológico Comunitario de Hato Yaque, nos entrega la crónica de  los jóvenes practicantes de esta disciplina con gran economía informativa, para interesarnos en el tema y así lograr el Tercer Lugar Nacional con un corto documental que registra las prácticas de un deporte no muy extendido en el país.

Los CTC se convierten en centros de producción audiovisual, instruyendo a los estudiantes en el uso de los recursos tecnológicos que tienen a mano, contribuyendo a visibilizar los problemas de la comunidad. Lo ideal es que cada escuela, organización social o empresa local,  asuma este sistema y se cree un circuito de producción y exhibición.  

BALANCES Y PERSPECTIVAS

Los celulares inteligentes son el equipo estándar con el que los jóvenes se comunican en las sociedades actuales y es pertinente aprovechar su uso en la educación audiovisual, dadas las facilidades para su obtención. Al ciudadano joven de esta época se le ha llamado nativo digital por esa misma razón, pues han crecido en un ambiente poblado de imágenes digitales.

El aprovechamiento de estos aparatos, los abundantes softwares de edición, los tutoriales sobre cada aspecto del cine y un cada vez mayor acceso al internet, crean “la tormenta perfecta” para el surgimiento de esos cineastas armados de las tecnologías que asustan a los cineastas tradicionales.

Los festivales y las muestras de cine deben abrir sus espacios para los trabajos realizados con celulares. Esto les permitirá conectarse con esos nuevos cineastas y espectadores de un futuro que ya está entre nosotros. De no hacerlo, quedarán relegados al desinterés o como piezas de museo.  

El cine  se ha maridado con la tecnología digital al margen de la opinión de un grupo de valerosos mohicanos como Scorsese, Tarantino y otros más. La continuidad del arte de las imágenes en movimiento está en los Bits,  con hacedores del futuro cinematográfico armados de teléfonos inteligentes. Y de hecho, lo inteligente es dotar a esos jóvenes cineastas de conocimientos y sensibilidad estética para sacarle más provecho a esos artilugios.

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  • Publicado: 1 mes 24 Marzo, 2017
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  • Ultima Modificación: Marzo 24, 2017 @ 12:55 am
  • Categorias: Arte, Cine

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