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Desahogo de un miembro pasivo de Acroarte

Por   /  15 Junio, 2017  /  No hay Comentarios

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Hay situaciones que se producen en organizaciones sociales, gremios profesionales y otras entidades, que estamos conscientes pueden ocurrir, porque, en efecto, ocurren; pero se nos torna difícil asimilarlas, procesarlas y aceptarlas como circunstancias recurrentes a lo interno de instituciones.

Por ejemplo: soy miembro fundador (a orgullo) de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte). Llegué, inclusive, a ser candidato a la presidencia de la entidad en un proceso electoral en el que resultó ganancioso el colega y amigo Joseph Cáceres.

Por razones profesionales, de alguna manera, aunque no hemos presentado ni presentaremos renuncia, nos fuimos distanciando de Acroarte, y hace más de 15 años (más de 15 años) que no participamos de sus actividades. No activamos como miembro… No acudimos a sus reuniones, no intervenimos en sus asambleas para elegir ganadores de los premios Casandra (hoy Soberano), no vamos a los encuentros familiares ni de Navidad que se celebran; no asistmimos a las conferencias y cursos que ofrece a su membresia; no pagamos cuotas… Desde hace mas de 15 años no nos involucramos en procesos electorales internos…!

Así las cosas, asumo, con lógica y razonamiento, que mis derechos como miembro activo de la institución han quedado disueltos, y que si quisiera recuperarlos, en honestidad y justicia, tendría que reintegrarme al diario vivir, a la cotidianidad de Acroarte, a su dinámica regular como colectivo, a su razon de ser como entidad, por un buen tiempo.

No sería ético de mi parte, ir, por ejemplo, a un proceso eleccionario (arropado de toda mi carga de mi incercia de membresía) a exigir, no solo que me permitan votar, sino a imponer lo que yo considero es lo que debe hacerse en ese proceso. Irrespetaría a la institucion, irrespetaría a mis colegas, irrespetaría al proceso de elecciones y me irrespetaría a mi mismo como ente profesional y social si lo hiciera.

No sé qué motiva a mi amigo Euri Cabral, que tiene tanto tiempo como yo que no activa en Acroarte y solo aparece en elecciones, a ir a reclamar con tanto fervor, sintiéndose revestido de tanto o más derecho que Cristina Liriano y Emelyn Baldera, las candidatas que compiten por la presidencia en esta oportunidad, no solo que le permitan votar, sino a exigir que se haga lo que él entiende que debe hacerse. No sé qué motiva a mi amigo Marino Ramírez (quien igual tiene añales de incercia como miembro) a hacer lo mismo que Euri; ni lo que motiva a Rubén Camilo (que dicen que la última vez que se le vio por Acroarte fue en 1994) a estar en esa misma tendencia.

Los tres, con su actitud, a lo que han contribuido en este proceso es a trastornar el normal desenvolmiento institucional de Acroarte…. A pesar de ello, nada se detiene… “Todo fluye”…

Por José Francisco Arias

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