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Trump, Kim Jong y Fox sufren del síndrome de Hubris

Por   /  3 Julio, 2017  /  No hay Comentarios

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Caligula siempre será recordado como uno de los enfermos mentales más violentos de la historia. Su posición como héroe, dominador y excelente gobernante lo transformaron lentamente en un ser vanidoso, paranoico, trastornado y alejado de su realidad. Sin embargo, no ha sido el único. A lo largo de la historia han existido distintos nombres que han cometido atrocidades por creerse invencibles, demasiado poderosos o simplemente intocables por su entorno. Posiblemente el más reconocido en años recientes es Donald Trump, quien ha sido señalado por varios como un narcisista con delirios de grandeza, y que de manera similar a Kim Jong Il o cualquier otro dictador (a excepción –quizá– de Vladimir Putin), vive en la fantasía de que no hay nadie mejor que él para el puesto al que ha sido asignado, que es uno de los mejores dirigentes que han habido, que nunca nadie podrá superar las grandes cosas que hizo y –más importante– que puede decir o hacer lo que quiera sin ninguna consecuencia.

«Podría dispararle a cualquiera hoy en Times Square y nadie haría nada», dijo en uno de sus rallys previos a ganar la presidencia.

Posiblemente lo dijo como un comentario humorístico, o quizá no pensó antes de hablar. Sin embargo, con esa frase dejó ver algo más profundo, un síndrome “adquirido” que –similar al narcisismo– hace creer a las personas que tienen tanto poder, inteligencia, relevancia e importancia como para hacer cualquier cosa y no ser víctima de las consecuencias. ¿Suena familiar?

 Claro, nos recuerda a algunos de los presidentes más odiados de México y el mundo, pero también a un personaje que sintetiza el espíritu político en todo su esplendor y que es el ejemplo perfecto de una mente afectada por el síndrome del que hablamos: Frank Underwood.

El genio interpretado por Kevin Spacey es un hombre desalmado que sólo busca escalar hacia la cima del poder en Estados Unidos. No le importa los daños que cause, piensa que es más importante o relevante que el resto de sus colegas y está seguro de que es el indicado para mejorar el país, aunque en realidad no sea así. Asimismo, abusa de su privilegio y usa la corrupción para hacerse camino en el mundo.

Su mente, al igual que su avance, podría hablarnos más sobre la locura y el delirio en los políticos, y cómo afecta directamente a la sociedad.

El síndrome de Hubris

Considerado un trastorno “adquirido” (ya que sólo aparece cuando se ha vivido con poder), el síndrome de Hubris afecta a los individuos que han adquirido una posición alta dentro de un contexto social y lo mantienen durante mucho tiempo. De acuerdo con el experto Agustín Saavedra “Hubris” significa “orgullo excesivo o arrogancia”, que son las características principales que presentan los sujetos, principalmente en un aspecto político, como le sucede a Frank Underwood.

Cualquiera que haya visto la serie ama inconscientemente a un psicópata narcisista con el síndrome de Hubris. Underwood manipula su entorno, trata con condescendencia a quienes considera inferiores (que son la mayoría) y en verdad cree que es esencial para la política norteamericana, no muy distinto a Trump en la actualidad y a gran parte de los políticos alrededor del mundo. Asimismo, al tiempo que desarrolla esas características, se convierte en alguien paranoico y cerrado a las críticas. Underwood siempre sospecha, especialmente cuando está en el poder, y se rehusa a mirar sus propios errores para admitir su culpa ante el público.

De acuerdo con una investigación de David Owen y Jonathan Davidson, es importante resaltar que antes de afirmar que alguien padece del síndrome, se deben descartar otro tipo de condiciones psiquiátricas como el desorden maniaco depresivo o el narcisismo patológico. “House of Cards” sugiere que Frank se obsesionó con el poder como una forma de superar a sus antepasados. Ya que esto no es señal de algún trastorno, el presidente ficticio claramente muestra señales del síndrome que hemos abordado.

El poder te hace invencible…

… pero no para siempre. Según las investigaciones que hemos citado, el síndrome desaparece una vez que el poder se pierde. Toda las ilusiones de grandeza desaparecen y se van. Sin embargo, mientras la persona que lo sufra se mantenga en el poder, su visión y perspectiva nunca cambiará, tal como sucede con Underwood. Es importante señalar que el síndrome de Hubris no sólo aparece en la política, puede aparecer en cualquier ámbito profesional e incluso en la adolescencia (cuando se crean grupos sociales exclusivos). Sucede con músicos como Elvis Presley, actores como Marlon Brando y jugadores profesionales como O.J. Simpson. Figuras que se creían intocables después de ser reconocidos mundialmente.

El síndrome de Hubris puede transformar a cualquiera en un peligroso y ambicioso Frank Underwood. La diferencia es que ese personaje sí es tan astuto e inteligente como lo cree, mientras que Trump, Vicente Fox y Kim Jong Il viven en un delirio constante. Son como niños jugando a la política, pensando que son lo mejor para el mundo cuando la realidad es distinta.

Así que si odias a tu compañero por ser prepotente desde que recibió un ascenso, ya sabes cuál es su condición psicológica.

Referencias
Brain: A Journal of Neurology
Royal College of Physicians

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