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Representantes de actores y cine dominicano

Por   /  25 Octubre, 2017  /  No hay Comentarios

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Érase una vez un cuento en el que los actores y las actrices dominicanas vivían en un ambiente en el que las producciones fílmicas escaseaban tanto que podían valerse por sí mismos a la hora de aceptar compromisos para aparecer en la pantalla gigante. No sabían cuándo iba a ser la próxima, ni si se les volvería a presentar la oportunidad de oro. 

Antes de la Ley 108-10 no existían los tarifarios, ni agrupación alguna para defender a los intérpretes de la competencia desleal. Como la función crea el órgano y éste no daba señales de aparecer, no eran necesarias ni ADAC o ADOCINE, y ahora AMUCINE para las actrices, porque simplemente en el país se producía muy espaciadamente.

Si se tenía interés en trabajar en la pantalla grande, y no se quería depender de las apariciones milagrosas de una película dominicana, o de la aventura incierta de ser llamado para laborar en una producción extranjera, en la cual se contrataban algunos actores en papeles muy mínimos y de dudosa importancia, la vía era emigrar a países con industrias establecidas.

La Ley de Cine ha abierto a estos cultores de la actuación un universo poblado de oportunidades en donde tienen un promedio de 20 largometrajes anuales, junto a una infinidad de cortos y documentales, provocando la necesidad constante de sus servicios, pero a la vez, enfrentando la competencia de otros colegas por los papeles disponibles. 

La 108-10 viene con la intención de ordenar el mercado para que la competencia sea justa, creando reglamentos y tarifas que dan pie al surgimiento de especialistas en las gestiones de manejo y contratación de personal, y esos son los representantes y manejadores de actores, encargados de la defensa de los intereses económicos y creativos de sus representados, léase, los actores.

¿Y AHORA, QUIÉN PODRÁ DEFENDERME?

Aún aparecen aquellos que pretenden manejar sus carreras ellos mismos, pensando que estas personas son innecesarias, además de un gasto. El caso es que esos geniales actores y actrices, muy capaces a la hora de meterse en la piel de un personaje, son en muchas ocasiones, impresionantemente lerdos cuando de firmar un contrato se trata. Ni son expertos en leyes y mucho menos lo son en finanzas, con las excepciones de rigor.  

La edad de la inocencia se pierde cuando se ve a colegas de menos nivel y proyección recibir mayores facilidades y cobrar salarios con cifras muy respetables Salta a la vista la posibilidad de que ese otro actor se auxiliase con un experto en gestión, quien logró negociar unas condiciones más favorables para su representado, o de lo contrario, estaría igual o peor que aquel quien se representó a sí mismo.

Es muy cierto que también se debe proceder con cuidado a la hora de escoger un agente, pues se podría caer en las manos de un fullero, un incapaz o de un cantamañanas, cualquiera de ellos funestos para la carrera de esa actriz que despega o ese actor que ya se cotiza. Se procede al análisis de las opciones y se escoge con la cabeza fría y los ojos muy abiertos.

Los ejemplos de aciertos y desaciertos abundan, desde aquel actor que firmó con una agencia muy activa y los meses pasaron sin contrataciones interesantes debiendo rescindir el acuerdo. O la de aquella actriz, que teniendo un papel de cierta importancia, no recibió el trato merecido ni apareció en el tráiler, porque nada de eso se especificaba en el contrato donde ella se representó a sí misma.

El mercado dominicano está lleno ahora mismo de ofertas para representar actores, las hay grandes y pequeñas, eficientes o ineficientes, hay de todo. Lo que no se debe es andar por ahí queriendo emular al Conejo Bugs y su manía de hacerlo todo el mismo. Se evitan muchos corajes o pagos injustos contratando a una persona o grupo de personas que defiendan los intereses del actor desde el conocimiento de los procedimientos. 

¡ENSÉÑAME EL DINERO!

Las personas que se dedican a la actuación pueden ser muy eficaces a la hora de transmitir emociones o representar situaciones, pero no necesariamente expertas en relaciones públicas o aspectos legales, para solo mencionar dos, por lo que deben entender la obligación de contratar profesionales. “Verdad de Perogrullo”. Por eso, para los actores es necesario incluir un agente en su vida artística.

La industria del cine dominicano exige que cada participante cumpla con su rol, para seguir creciendo y ofrecer mejores productos. Los actores y actrices nuestros están en la obligación de buscar su agente o representante para que éste los descargue de ciertas labores y se erijan en facilitadores para la expresión del talento de ese actor o actriz, permitiéndole cosechar los frutos materiales de su trabajo. 

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