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Buenismo, postureo y posverdad, desde hoy en Diccionario en línea de la RAE

Por   /  20 Diciembre, 2017  /  No hay Comentarios

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MADRID- (EFE).-Buenismo, postureo, posverdad y aporofobia son algunas de las nuevas palabras que aparecen desde hoy en el Diccionario en red de la Real Academia Española (RAE), que ha incorporado 3.345 modificaciones entre cambios, supresiones y novedades.

Entre ellos está la matización de que “sexo débil” es una expresión “despectiva o discriminatoria”, un cambio que la Real Academia ya anunció que haría el pasado mes de marzo.

Así, cuando se consulte desde hoy en la versión digital del diccionario el vocablo “sexo”, se comprobará que la definición de “sexo débil” como “conjunto de las mujeres” y la de “sexo fuerte” como “conjunto de los varones” tienen una intención despectiva o discriminatoria en el primer caso e irónica en el segundo.

En el diccionario, que incorpora términos como vallenato, se ha revisado además la denominación de ‘oficios’, que solo estaban en género masculino, como “jueza”, que se recogía hasta ahora como “mujer de juez”, o “embajadora”, como “mujer de embajador”.

El director de la RAE, Darío Villanueva, insistió en que “jamás” harán un diccionario “políticamente correcto”, ya que sería destruirlo, pero explicó que están trabajando en que sea el “más igualitario” hasta la fecha.

Junto a aporofobia (fobia a las personas pobres o desfavorecidas), en la versión en línea del Diccionario de la Lengua Española (DLE) pueden encontrarse hoy palabras como buenismo, que se define como “actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia”.

También cliquear o cliqueo, como acción de cliquear en informática. Una palabra que la RAE prefiere frente a la de pinchar: “Tenemos ambas pero la RAE prefiere clicar”, explicó Villanueva.

“Postureo” se define como “actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción”, mientras que “posverdad”

aparece como “distorsión deliberada de una realidad que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”.

También ha sido admitida la palabra “pasada” como algo “exagerado, extraordinario o fuera de lo normal”, o “nota” como “persona a la que le gusta llamar la atención o que tiene un comportamiento inconveniente”.

Otra de las nuevas definiciones incluidas desde hoy es la de “bocas” como “bocazas”, así como la adición de la forma “acoso escolar”, que define como el acoso en centros de enseñanzas que uno o varios alumnos ejercen sobre otro con el fin de denigrarlo y vejarlo ante los demás.

Pinqui, “prenda femenina que cubre la planta, el talón y los dedos del pie y que se pone para proteger este del calzado”, tiene también desde hoy su sitio en el diccionario, que en materia gastronómica ha incluido también hummus o kosher.

Fue hace tres años cuando la RAE publicó la última edición del diccionario, la cual hace la número 23 (la primera fue en 1780), que ahora se ha modificado en su edición digital. Está previsto que se cierre el año con un total de 1000 millones de consultas, frente a los 600 millones que tuvo en 2016.

Algunas palabras “obsoletas” han desaparecido del diccionario, de tal forma que 20 vocablos en desuso han sido suprimidos de la versión digital. Un ejemplo, inceptor (persona que comienza o inicia algo) ya no está en el DLE.

Villanueva tiene la intención de convertir en una tradición la actualización presentada hoy, de tal forma que los meses de diciembre se darán a conocer los cambios introducidos en el DLE, una labor patrocinada por la Obra Social “la Caixa”, que ha renovado por otros tres años su convenio con la RAE.

El director de la RAE aprovechó la presentación de la nueva versión del Diccionario en línea para hacer un llamamiento contra la incorporación “indiscriminada” de anglicismos en la lengua castellana.

La Real Academia no está “en modo alguno” en contra de incorporar extranjerismos a la lengua española y no es “purista” en ese sentido, pero quiere levantar su voz, insistió Villanueva, contra “el uso incomprensible” de “anglicismos innecesarios”.

Unos usos que se extienden a numerosos campos con términos que tienen sus correspondencias en palabras en español, una práctica que el director de la RAE considera una “prevaricación idiomática incomprensible”.

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