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¿Que es el liberalismo?

Por   /  18 Junio, 2018  /  No hay Comentarios

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El liberalismo es una filosofía que promueve el respeto por los proyectos de vida y la propiedad ajenas. Implica por lo mismo límites claros a la acción de las personas y a la del estado, limites que se fundan precisamente en derechos individuales. Un liberal, por lo tanto, cree en la capacidad de cada persona de dirigir su proyecto de vida y de conservar los frutos de su trabajo rechazando el paternalismo y el intervencionismo estatal.

Si bien en muchos casos acepta la redistribución, esta debe ser limitada y siempre justificada porque entiende que para realizarla el estado debe afectar propiedad y derechos legítimos de terceros. En el liberalismo existe, por decirlo de alguna manera, una presunción a favor de la libertad individual y la carga de la prueba siempre está del lado de quienes pretenden afectarla. Fuera de ello, el liberal ve en la libertad – de ahí el nombre- y no en el estado la fuente esencial del progreso. Esto porque en la tradición liberal el progreso se entiende como el producto del orden espontáneo que a su vez se sigue de la libre interacción de las personas. Dado que el progreso es el descubrimiento de lo que no se conoce, por definición no puede planificarse.

¿Cual es la postura del liberalismo sobre el estado?

El gobierno no crea riquezas, ni empleos. Es un árbitro, no un benefactor. El gobierno es más ineficiente, despifarrador y corrupto, que el sector privado a la hora de gastar el dinero.  La riqueza la genera el sector privado.  En resumen, si el gobierno es pequeño. La carga tributaria del sector privado es menor y habrá más dinero para invertir y generar empleos. Si el gobierno grande, habrá con toda seguridad más despilfarro, corrupción, menos empleos y crecimiento. Por eso se necesita limitar los poderes al estado.

¿Pero hay una definición aceptada internacionalmente sobre qué es ser liberal? 

Hay muchas ramas del liberalismo. El origen del concepto se encuentra en lo que se conoce como liberalismo clásico. Este pone el énfasis en lo que se llama libertad negativa, es decir, en la posibilidad de obrar sin ser sometido a coacción arbitraria por parte de terceros. Luego surgió una corriente de ideas que tomó el nombre liberalismo pero que en buena medida lo negó. Según esta nueva corriente, la libertad es el poder efectivo de alcanzar ciertos fines más que la ausencia de coacción arbitraria para poder perseguirlos.

Para esta visión posterior no se es libre si se carece de ciertos medios materiales o ‘capacidades’. En consecuencia, para conseguir la libertad y la justicia social, el estado debe redistribuir dineros o construir capacidades de algún tipo. Cuando se habla de ‘liberal’ en Estados Unidos hoy por ejemplo, se hace referencia a a este tipo de liberalismo que es propio de la izquierda norteamericana y que en realidad es una desviación de la visión liberal original a pesar de compartir algunos puntos básicos.

Esta corriente, cuyo mayor exponente político el siglo pasado fue probablemente Franklin Roosevelt, lleva a un incremento del tamaño del estado y en general ha constituido el presupuesto básico del proyecto social demócrata con su intervencionismo gradualista y universal que ha derivado en estados benefactores insostenibles. Es la visión de los llamados ‘progresistas’ que ven en el Estado, no tanto un garante del orden y los derechos individuales, sino la fuente del progreso social y la justicia mediante intervenciones en la vida social y la redistribución.

 ¿Cuál es la posición de un liberal frente al aborto?

No existe una sola posición liberal frente al aborto. Lo que es cierto es que en el liberalismo entendido a la americana actual, es decir, a la izquierda, la libertad de abortar es esencial y nadie que no apoye su legalización es considerado un liberal. En el liberalismo originario o clásico se puede ser partidario o contrario al aborto. Es una discrepancia legítima que no descalifica necesariamente a nadie porque se entiende que toda la discusión pasa por determinar cuándo comienza la vida de un tercero que debe ser protegida. Recordemos que el liberalismo postula el respeto por los derechos ajenos.

¿Es pertinente definirse como liberal por estar en contra del aborto?

Se puede ser liberal y contrario al aborto porque lo decisivo es el respeto por derechos de terceros. Si existe la convicción de que hay derechos desde la concepción que no pueden ser afectados, entonces se puede ser contrario al aborto y liberal. Es respetable porque no hay forma de zanjar la pregunta en torno a cuándo comienza la vida humana y por tanto la titularidad de derechos oponibles a la mujer que desea abortar. Esto no significa que no haya posiciones más razonables que otras.

¿Define al liberal solamente el respeto por los derechos de otro?

El liberalismo es sobre todo una filosofía que busca limitar el poder, especialmente el poder del estado que es la gran amenaza a nuestra libertad. Pero el liberalismo reconoce también que la libertad es un producto cultural y que no puede existir fuera del contexto comunitario en el que existen las ideas, valores y tradiciones que le han dado vida. La libertad, en otras palabras, aunque sea filosóficamente un valor, en la práctica no se sustenta en el aire ni en papeles que la consagren.

Es el resultado, sobre todo, de instituciones informales que han emergido de forma espontánea en la sociedad civil y que restringen el poder. Son esas instituciones informales las que en definitiva hacen posible el rule of law -estado de derecho- más que la estructura puramente orgánica del estado. Pero sin duda podría plantearse que la idea de la responsabilidad por el propio destino – idea incompatible con la tesis de los derechos sociales universales- y la del respeto por los la libertad y propiedad de otros es el alma del liberalismo. No se debe olvidar que la filosofía liberal se caracteriza por poner al individuo siempre antes que al colectivo, cuestión que en el socialismo y el fascismo es totalmente al revés.

¿Se es o no se es liberal o hay “liberales grises”?

En todo esto hay matices. El liberalismo no es una ideología sino un credo abierto y flexible que basa buena parte de sus propuestas en la evidencia y la observación de la realidad. Por eso cuando se aplica sus resultados son mejores que el socialismo, por ejemplo, que no funda su proyecto en la realidad sino en un ideal de hombre que no existe y en una utopía imposible de conseguir.

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