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Un mismo gen puede provocar cáncer o ser un agente antitumoral si está localizado en otra parte de la célula

Por   /  7 Septiembre, 2018  /  No hay Comentarios

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Un trabajo en el que participa el Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Salamanca (España) ha permitido descubrir que uno de los genes que está mutado con mayor frecuencia en cáncer, denominado RAS, puede convertirse en agente antitumoral en función de su localización dentro de las células tumorales. El estudio ha sido publicado en la prestigiosa revista Nature Communications.

Las mutaciones en RAS dan lugar a la conversión de células sanas en cancerosas y, tras la acumulación de otras alteraciones genéticas, a la formación de tumores. De hecho, es uno de los genes más frecuentemente alterados genéticamente en tumores humanos, aproximadamente, en un 30% de los casos. Debido a ello, el conocimiento de cómo actúa es fundamental para comprender el proceso tumoral y, eventualmente, desarrollar nuevos fármacos para eliminar las células malignas, de manera que el equipo que dirige Xosé Bustelo en el CIC centra buena parte de su trabajo en esta investigación.

Una característica funcional de RAS como molécula protumoral es que se encuentra anclada a una gran variedad de estructuras de la membrana de la célula. Hasta ese momento, se pensaba que su localización era indiferente desde un punto funcional y que, por tanto, actuaba siempre del mismo modo independientemente de la región subcelular en donde estuviese.

Sin embargo, el trabajo publicado en Nature Communications indica que las proteínas RAS presentes en el orgánulo celular denominado Complejo de Golgi se regulan y actúan de forma completamente distinta que cuando están localizadas en otras regiones membranarias de la célula. En concreto, se ha podido demostrar que las proteínas RAS presentes en dicho orgánulo solo se activan por estímulos extracelulares que inhiben el crecimiento celular.

Debido a ello, la activación específica de las proteínas RAS en dicho orgánulo es capaz de parar el crecimiento de un amplio número de tipos de células tumorales y, finalmente, matarlas a través de un mecanismo celular denominado apoptosis, según la información del CIC recogida por DiCYT.

Bustelo, abajo en el centro, con su equipo de investigación. (Foto: CIC)

El uso de modelos animales también ha demostrado que las formas activas de RAS localizadas en dicho orgánulo bloquean el crecimiento de células de un cáncer de piel conocido por melanoma. Por el contrario, y como era de esperar según la función previamente establecida para esta proteína, su expresión en otras regiones de las células favorecía el crecimiento celular. Este trabajo también ha identificado el mecanismo por el cual las proteínas RAS presentes en el Complejo de Golgi median dicho proceso antitumoral. Un elemento clave en esta respuesta es la activación de la fosfatasa PTPRk, la cual, a su vez, promueve la inactivación de la vía de señalización protumoral regulada por RAS.

Este trabajo sugiere también que el desarrollo de fármacos que puedan anclar o dirigir a estas oncoproteínas a este órganulo subcelular, serían una vía potencial para atacar las células tumorales que posean mutaciones oncogénicas en el gen RAS. El trabajo ha sido dirigido por Piero Crespo, profesor de investigación del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (IBBTEC) y miembro del Programa de Mecanismos de Progresión Tumoral del Centro de Investigación Biomédica en Red de Cáncer (CIBERONC). En él han participado también las universidades de Navarra, Manchester y La Jolla (Estados Unidos). (Fuente: CIC/DICYT)

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