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La Inquisición de género prohíbe los cuentos

Por   /  18 Abril, 2019  /  No hay Comentarios

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A unos colegios catalanes les ha dado por retirar cuentos infantiles de sus librerías, por “tóxicos y sexistas para los niños”. ¿Dónde acaba el despropósito de lo políticamente correcto? Parece que aún la luz al final del túnel está muy, muy lejos.

Varios colegios catalanes han retirado decenas de cuentos infantiles, algunos emblemáticos como ‘Caperucita Roja’, o ‘La Bella Durmiente’, puesto que según estos colegios “reproducen patrones sexistas”.

Según informaciones publicadas en un reportaje, en el diario El País, una de los centros, la Escuela Tàber, que gestiona directamente la Generalitat, han decidido revisar el catálogo de títulos de cuentos que forman parte de la biblioteca infantil. El resultado ha sido la retirada de 200 libros “tóxicos y sexistas para los niños”. Y es que la oleada de lo políticamente correcto ha desembarcado hasta en primero de Primaria – o sea que un niño de seis años que se lea la Bella Durmiente podría ser un violador en potencia por leerse un cuento.

La mezcla de ideología de género (bastante perjudicial ya de por sí), junto con el nuevo auge de lo políticamente correcto es claramente nitroglicerina: explosivo. Lo políticamente correcto de vez en cuando asoma la cabeza, es enterrado en la vergüenza ajena que provoca, solo para volver algunos años más tarde, enarbolado por nuevas generaciones, completamente ajenas al pudor, que nos vuelven a dar un dolor de cabeza con sus creativas ideas para ‘arreglar el mundo’. Total, que algo tan inofensivo para tantas generaciones (hay cuentos infantiles que nos llegan desde tan lejos como Babilonia, aunque los clásicos europeos se remontan al renacimiento), son en realidad instrumentos del malvado patriarcado para reproducir conductas machistas, y la sumisión de la mujer. Manda narices.

Como tienen que estar las cosas para que el mismísimo El País, el diario que ha destapado este sinsentido, critique estas iniciativas. Ya saben ustedes que hasta un reloj roto acierta dos veces la hora al día, pero más razón que un santo tiene Jacinto Antón cuando dice “Esto se está desquiciando”. Bueno, desquiciado lleva un rato, pero que se dé cuenta le honra. Al César lo que es del César.

Hago mío el eslogan “Dejen a los niños en paz”, que bastante tienen con tener a unos padres tan rematadamente tontos, como para que encima les quiten los cuentos que más les gustan. Ver en ellos una amenaza a su educación es una soberana tontería, fruto de orejeras ideológicas impropias cuando se trata de buscar lo mejor para los más pequeños.

Por Miguel Vinuesa

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