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Video: Impacto de la Covid-19 en la psicología y el apoyo de las familias

Conferencia disponible en video

Tres profesionales de la conducta ofrecen orientación sobre cómo disminuir el impacto negativo del encierro a causa de la pandemia en la convivencia familiar y en la salud mental de los miembros de este núcleo social.

Santo Domingo, República Dominicana.- Las familias deben aprender a convertir la compañía en verdadero apoyo.

Esto, porque a pesar de que el encierro producto de la pandemia por Covid-19 ha forzado a la familia a construir un estilo de vida juntos, pero aunque estén todos en casa, esto no se ha traducido en apoyo, en acompañamiento, en motivación o momentos de calidad con la familia, sino que por el contrario, han aumentado los trastornos, el sentimiento de desamparo, la violencia.

En ese sentido, y de acuerdo a la psicóloga clínica Sandra Fernández, en ese contexto es importante comprender tres premisas que sustentan su planteamiento.

 

La primera es que los seres humanos no están preparados para el encierro; la segunda que tampoco están preparados para estar solos y aunque estén en casa con sus familiares, las personas se juntan conforme sus afinidades.

Y una tercera premisa es que “estar acompañado no significa que tenemos apoyo”.

“De hecho, las tres premisas son las que provocan una secuencia de malestar que ha desencadenado el aumento de pacientes con trastornos en su salud mental con aumento en suicidios, ansiedad, depresión, consumo de sustancias, problemas para enfrentar de duelo, etc.”

Niños y envejecientes

Tanto en los niños como en los adultos mayores, el encierro puede afectar su salud mental y emocional. En el caso de los menores es saludable procurar reunirlos con algunos familiares y amigos siempre que estos encuentros se produzcan tomando todas las previsiones sanitarias para evitar el contagio.

 

Así lo aconseja la psiquiatra Enma Guzmán, quien abogó por que siempre se hable con los niños sobre las razones que les impiden asistir a sus centros de estudios o socializar con la frecuencia habitual con sus amiguitos y familiares.

“Hay que hablarles, con paciencia y con amor, y quizás decírselo muchas veces, pero al final, ellos entienden”, aconseja la catedrática universitaria, quien recomienda lo mismo en el caso de los adultos mayores, el grupo más vulnerable, cuya salud mental puede verse afectada.

 Una verdadera red de apoyo

Llamó al núcleo familiar a convertirse en una verdadera red de apoyo, tomando en cuenta la perspectiva planteada por la sicóloga clínica Sandra Fernández, de que estar acompañados no significa tener apoyo.

Las profesionales se refirieron al tema al participar como oradoras invitadas durante la quinta conferencia anual que realiza con motivo del Mes de la Familia la asociación sin fines de lucro Gestión Integral de Salud y Educación de la Familia (GISEF), que este año se tituló “Sana convivencia en la covidianidad”.

Durante la conferencia, otras orientaciones fueron ofrecidas por la joven psicóloga Yosarah Olivo, quien resalta que cada familia debe enfocarse en aquellas dinámicas positivas que existían antes de la crisis, en vez de intentar reinventar las dinámicas por completo: reencontrarse, y ver qué recursos personales puede aportar cada miembro.

 

“Lo importante es cuidar los diferentes espacios en este encierro. Darse el tiempo para estar solos, en pareja, y en familia entre los desafíos diarios” afirmó.

 

Diferentes respuestas al cambio

 

Yosarah Olivo resaltó que cada miembro de la familia reacciona de modo distinto al cambio y los jóvenes, abarcando a menores e incluso en nivel universitario, han sido los más afectados por esta nueva realidad, lo que podría traer consecuencias en la salud mental y física de estos, considerando que su cerebro llega a su completo desarrollo a los 25 años.

“Ver afectada la rutina diaria repentina y drásticamente es un golpe de realidad al que hemos tenido que enfrentarnos todos sin derecho a negociaciones, pero ante esta situación debemos tener en cuenta que no todos asumimos los cambios de igual manera y este es el caso de los niños y adolescentes, que no solo han tenido que enfrentarse a la cuarentena sino a las clases desde casa y a la presencia de uno o los dos padres en el hogar todo el día”, reflexionó.

En muchas ocasiones esto genera tensión en la familia provocando un aumento en la ansiedad, irritabilidad y estrés, que pueden desencadenar episodios de violencia, dijo, resaltando que la situación se torna más preocupante por la falta de supervisión externa de profesionales como maestros u orientadores, por lo que muchos abuso y negligencia no son detectados.

Agradecimiento

“Sana convivencia en la covidianidad” se efectuó en la modalidad virtual a través de la plataforma Zoom y contó con el apoyo de marcas de valor para la familia como BHD León, Expertisa, Asociación Cibao de Ahorros y Préstamos (ACAP) y revista digital Con Sentido Social (CSS), a las que manifestó su agradecimiento la presidenta de GISEF, María Esther Fernández.

Asimismo, agradeció el respaldo de un grupo de emprendedores y marcas aliadas, entre ellas, Maiha Events, alquiler de mesas, sillas y mantelería; Freshko, venta de vegetales frescos; Deliart, delicias artesanales; Desiderata, librería virtual; Flora Violetta, mesa de dulces y canastas; Flor de Bohío, joyería artesanal; Empanada Fácil, empanadas congeladas; y la Fundación Gente Positiva (FUNGEPO).

Fernández también expresó su gratitud al equipo de voluntarios y colaboradores de la organización no gubernamental y a los más de 70 participantes en la conferencia.

A continuación, otras importantes recomendaciones para su aprovechamiento en la construcción y fortalecimiento de una sana convivencia familiar en la nueva realidad.

Recomendaciones

      Crear una red de apoyo con familiares y amigos.

      Tener empatía, ser menos egoístas.

      Establecer lugares específicos en la casa para cada actividad.

      Reencontrarse en vez de reinventarse.  Retomar esas cosas que hacíamos juntos antes.

      Ser flexibles y cooperadores.  

      Evitar que haya sobrecarga de trabajo en algún miembro de la familia. 

      Respetar los espacios destinados para cada actividad.

      Crear momentos de familia, de hijos, de padres, de pareja, etc. 

      Hacer horarios.

      Identificar en la familia en qué fase del proceso de cambio se encuentra alguno de sus miembros, si de negación, resistencia, aceptación o adaptación.

      Estar pendientes del comportamiento de nuestros familiares dentro de la casa para advertir con tiempo cualquier cambio de conducta.

      Observar las señales de violencia.

      Evitar consumo de sustancias psicoactivas

      Estar pendientes con los niños y jóvenes en sus horas de estudios por si varía su nivel de concentración.

      Evitar el exceso de información y ser objetivos, no contaminarnos de información.

      Tratar de continuar sus rutinas habituales con la prudencia y precauciones necesarias.

      Realizar actividades físicas y mentales

      Dormir y alimentarse adecuadamente

      Continuar tratamientos previos de otras patologías o enfermedades mentales

      No faltar a sus citas médicas.

      Seguir las recomendaciones de Salud Pública.

      Explicar cuantas veces sea necesario, con amor y paciencia, el porqué de las cosas a los más pequeños.

      No ser obsesivos, permitir socializar a los niños tomando todas las precauciones.

      Buscar ayuda profesional. Romper con el estigma. El hecho de que consultes a un psiquiatra o psicólogo solo significa que te preocupa tu salud mental y emocional.

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