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Fatman o la deconstrucción fallida del mito de Santa Claus

Ha llegado la navidad y con ello la parafernalia mercantilista de un sistema económico que no se sonroja a la hora de venderte una felicidad estacional que nunca es barata. El sonriente y bonachón icono de estas fechas, ha sido sustituido en Fatman por la nueva versión de Santa Claus, convertido en un viejo escéptico, cansado y lleno de deudas.

La historia se centra en un Santa Claus poco ortodoxo llamado Chris Cringle, quien trata de que su negocio no se hunda, al mismo tiempo que evita ser asesinado por un matón contratado por un niño de 12 años que recibió carbón en Navidad.

Ciertamente muchos ya sabemos que es un mito y que en la forma que se representa hoy día dista mucho del personaje en que se inspira, pero la humanidad sin mitos o sin sueños estaría muerta espiritualmente y quizás es lo que han intentado decirnos en este filme de forma más o menos clara

La propia trayectoria de Mel Gibson ayuda a delinear el trasfondo existencial del personaje, que como juguete usado ha perdido el brillo o la chispa que poseía antaño, ahogado en las realidades de una época como la que nos toca, que puede ser muy poco amable.

La dirección y el guion son de Eshom Nelms e Ian Nelms, el reparto está compuesto por Mel Gibson, Walton Goggins, Marianne Jean-Baptiste Chance Hurstfield, Shaun Benson, Paulino Nunes, Deborah Grover, Michelle Lang, Michael Dickson, Mark Day, Mikael Conde, Bill Turnbull, Bill Lake, Sean Tucker, Robert Bockstael, Ekaterina Baker, Michael Dyson, Sean Devine, Paul Whitney, John Koensgen. La duración es de 100 minutos y su estreno ha sido en este 2020.

El gordo de los juguetes se violenta.

Los realizadores Eshom e Ian Nelms no se limitan a deconstruir la imagen de Santa sino la de un infante con ínfulas de grandeza como Billy Wenan (Chance Hurstfield), o la de un asesino con traumas de infancia como Skinny Man (Walton Goggins), ambos producto de manejos crueles o del abandono de los deberes paternales, una nada disimulada critica a la estructura familiar.

El atípico Santa Claus llamado Chris Cringle, a quien Mel Gibson da vida, se sale del carril de lo obvio para representar al individuo agobiado por los problemas económicos. Tiene muy claro su papel en el esquema capitalista, pero enfrentado a esta sociedad en crisis y en la búsqueda de recuperar sus ilusiones y las motivaciones de su función social, lo que en el fondo nos dice que su atipicidad no es tal.

Fatman entonces se convierte en un choque entre las expectativas y las realidades mundanas, entre el yo y el ello, en una curva de aprendizaje bastante clara en la que nos muestra que si no ponemos limites a los pequeños déspotas como Billy Wenan, puede terminar convertido en un frio asesino como Skinny Man, o quizás en un presidente caprichoso, porque las similitudes entre Billy y Donald Trump me parecieron muy reales.

La película intenta desmarcarse con una narrativa pretendidamente lejos de los productos usuales y termina apuntalando lo mismo que dice criticar, al carecer de unos basamentos discursivos o estéticos que la saquen del grupo de filmes navideños con moraleja incluida. Sacar a Santa de su zona de confort para volverlo a poner en el mismo sitio, es una apuesta fallida por la novedad, por el mero hecho de llamar la atención.

Mel Gibson como Chris Cringle/Santa Claus, cumple en el aspecto físico, pero en su interpretación se queda a kilómetros del

personaje, y al igual que la Sra. Claus (Marianne Jean-Baptiste), o Chance Hurstfield como Billy, padecen del mal del estereotipo sin ninguna profundidad. El único personaje bien articulado y dotado de las sutilezas sicológicas necesarias, es el de Skinny gracias a los detalles interpretativos que incorpora Walton Goggins para redondearlo y potencializarlo.

Jingle bullet, jingle bullet.

Actualizar un mito puede funcionar siempre y cuando se acuda a las esencias que le dieron origen, insertándolo en un escenario que conecte e interactúe con la realidad actual sin que ello lo desdibuje, despojándolo de las conexiones emocionales con los espectadores. Uno de los cambios más interesantes en los paradigmas son los niveles de violencia alrededor de Santa Claus, reflejo del estado exacerbado en que vivimos.

El Chris Cringle/Santa Claus que encarna Mel Gibson en Fatman, dirigido por Eshom e Iam Nelms, pretende erigirse en una renovación atípica de un personaje altamente estereotipado como Santa Claus. Pero su deconstrucción carece de profundidad, quedándose en la entretenida línea de las típicas películas de navidad, con moraleja incluida, por supuesto.

La revista

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